jueves, 9 de julio de 2015

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERBENA

en cada bolero, La Habana,
se aproxima un poco más a mi calle, a mi hoguera.

cada guaracha, me trae la brisa que levanta
la plisada falda de una guajira, al bailar.
en cada rumba, el Caribe entero en mis manos.
cada danzón, me aferra más a esa boca que me hechiza,
a la botella de ron y a su cintura.
y bailo, sin saber como, bailo y bailo.
sin saber como, porque nunca he sabido bailar.
y bebo, sin mesura, bebo y bebo.
sin saber porqué, porque nunca he sabido beber.
cómplices músicos complacientes,
acompañan el ritmo de mis pies,
con las tiernas notas de sensuales estándares cubanos.
familiares, sabidos de memoria, como su piel.
y bailo, sin saber como, bailo y bailo.
sin saber como, porque nunca he sabido bailar.
y vivo, desesperadamente, vivo y vivo.
sin saber como, porque nunca me he puesto a vivir.

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