miércoles, 4 de julio de 2012

NO ENTRÓ POR LA PUERTA


como cualquier huésped invitado a un sueño, no entró por la puerta.
ni tan siquiera, como amante arriesgado y cauteloso, por la ventana.
apareció, tras derrumbar los -hasta ese momento- infranqueables muros de la fortaleza, que -también, hasta ese momento- era una triste y oscura morada.

arrancó puertas y ventanas.
llenó de luz, pasadizos y estancias.
ventiló, al olor de los jazmines resucitados, el lugar.

dejó de ser huésped, fue anfitrión.
de ser amante, fue...gran amor.


 

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