Voces que se cuelan por el balcón,
me llaman, no las escucho.
Las voces de la calle, me engañaron tantas veces.
Provocaron mi sordera y mi hermetismo,
mi desamor y mi egoísmo...
Corro hacia tus brazos de media tarde ravalera,
de este septiembre sin vergüenza, sin contemplaciones.
Y dudo, entre tirarme de cabeza a tu entrepierna
o entretenerme entre el olor a limpio de las sábanas y tus entresijos.

Google
No dudes. Esto tiene pinta de terminar bien, muy bien ;)
ResponderSuprimirBesos
Yo diría que en principio, entretenerte entre el olor a limpio de las sábanas y tus entresijos, hay que hacer la corte antes de tirarte de cabeza a su entrepierna.
ResponderSuprimirUn abrazo
Es cuestión de tener siempre cerrado el balcón,
ResponderSuprimirponer el aire acondicionado y esperar siempre hasta escuchar la voz de tu conciencia.Un abrazo.
El corazón y la razón casi nunca se ponen de acuerdo, pero intenta ser feliz. Si se pudiera vivir una vida como experiencia, para vivir la otra un poquito mejor, pero solamente tenemos una y un corazón.
ResponderSuprimirFelíz fin de semana, poeta.
Hola Txema.
ResponderSuprimirMe encanta la encrucijada que planteas. Tirarte o salir corriendo; dejarte llevar por los cantos de sirena, que, aunque desafine, tiene una sombra escultural.
Deja que el viento te lleve, ese que se torna suave y encuentra redondez en cada esquina.
Un poema ,como me gustan a mí.
Un abrazo.
Aloe.
Paso de las voces de la calle. Me quedo con la entrepierna, las sábanas y los entresijos.
ResponderSuprimirUn abrazo