jueves, 30 de junio de 2011

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERBENA

En cada bolero, La Habana,
se aproxima un poco más a mi calle, a mi hoguera.

Cada guaracha, me trae la brisa que levanta
la plisada falda de una guajira, al bailar.

En cada rumba, el Caribe entero en mis manos.
Cada danzón, me aferra más a esa boca que me hechiza,
a la botella de ron y a su cintura.

Y bailo, sin saber cómo, bailo y bailo,
sin saber cómo, por que nunca he sabido bailar.
Y bebo, sin mesura, bebo y bebo,
sin saber por qué, por que nunca he sabido beber.

Cómplices músicos complacientes,
acompañan el ritmo de mis pies,
con las tiernas notas de sensuales estándares cubanos.
Familiares, sabidos de memoria, como su piel.

Y bailo, sin saber cómo, bailo y bailo,
sin saber cómo, por que nunca he sabido bailar.
Y vivo, desesperadamente, vivo y vivo,
sin saber cómo, por que nunca me he puesto a vivir.

...hasta esta noche de verbena.


Botero

1 comentario:

  1. Vengo vestida con la piel eterna del caribe...

    ¿ Me invitas a la verbena ?



    Un abrazote de esos bien apretados.

    ResponderEliminar