jueves, 5 de mayo de 2011

Presunción de inocencia.

Dicen, que intentaba el poeta besar al verso,
cuando este - el verso -, giró la cara.

Que al tiempo, otros tres versos insurrectos,
armados con mayúsculas acentuadas y paréntesis,
le atacaban por la espalda, le reducían
y le conducían preso a un lugar desconocido del corazón.  

Dicen, que en el lugar - el de la traición -,
se encontró un comunicado escueto, contundente, lapidário:

" El poeta, jamás disfrutará del privilegio de la duda,
ni de esa tan aireada y presuntuosa presunción de inocencia,
de la que tanto hablaba últimamente " .  


Colita a Jaime Gil de Biedma.


3 comentarios:

  1. Ay, no sé qué escribirte, simplemente que no me gustan las traiciones.
    Por aquí te dejo mi corazón y mis versos, sin paréntesis ni mayúsculas, si te sirven de algo.

    Besazos, poeta.

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  2. Ni duda ni inocencia. Creo que el poeta es culpable de sus versos, de su vida, de sus sentimientos. Y la condena, como dices, se la imponen sus propios versos. Y, seguramente, a traición.

    Un abrazo

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  3. Además creo que con alevosía.
    Abraçades

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