Siempre quise escribir un poema americano del norte.
Me inspiró los versos, la sesión diaria de footing
por Central Park, en compañía de mi personal trainner.
Al día siguiente, comencé los apuntes del poema
en una terraza de Manhattan, frente a un breakfast,
a la sombra del Empire State Building, tras haber cruzado
el río Hudson, en el transbordador de las 08'55 AM.
Continué con él, en la habitación 423 del Chelsea Hotel,
donde no coincidí -motivos de agenda-,
ni con Dylan, ni con Cohen , ni con la Joplin.
Me pareció ver a Hendrix, al final de un oscuro pasillo
y a uno que atravesaba el vestíbulo a gran velocidad,
con un cuchillo en la mano. ¿podría ser Sid...?
Este poema americano del norte, aún no tiene the end,
probablemente, lo remate una de estas noches,
entre los prietos muslos de mi amada, Mary Jo Smith.
ohhh...my god !

Google.
Será posible, y no me viste???
ResponderSuprimirEstaba en la habitación 421
jajajjajjajja
Ohhhhh, my god