martes, 28 de diciembre de 2010

Después de este gin-tonic.

Después de este gin-tonic...casi seguro,
me subiré, al carrusel de las tonterías,
me montaré, en el coche de la policía 
y tararearé, la copla que Juanito le hizo al Furo.


Tú, irás cerca de mi en una calesa,
contemplando el espectáculo impasible,
haciendo un gran esfuerzo, por no irte,
sujetando resignada, mi cabeza. 

Verás, que mal me sienta la ginebra,
cuando bese, la botella de Saphire,
será entonces, cuando ya te podrás ir,
pero por favor, déjame tendido en una acera.

Después de este gin-tonic...casi seguro.


 
Fotografía, Google.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Escribir poemas.

Escribir poemas,
es un momento indescriptible,
un viaje a la palabra más remota,
un goteo de pensares y sentires.
Una razón,
 un credo,
...es la locura.

Escribir poemas,
es un derroche permanente,
un desprenderse de equipaje,
un repartirse entre la gente.
Una dependencia,
un vicio,
...es la locura.

Escribir poemas,
es un mensaje sin destino,
un grito en alta mar,  
un cruce de caminos.
Una batalla,
un beso,
...es la locura. 

Fotografía, Isabel María Gonzalez.

lunes, 20 de diciembre de 2010

En conflicto.

He vuelto a levantarme, otra vez,
con la sensación de que las palabras
y mis labios, andaban de nuevo en conflicto.

Un par de sombras desconocidas,
paseaban por la habitación, como
si de su residencia habitual, se tratase.

El perpetuo tic-tac del matasueños,
corría y jadeaba como si en alguno de
los tics o de los tacs, fuera a detenerse para siempre.

La distancia entre los pies de la cama
y la ventana, era de años luz a oscuras,
de inalcanzable tiempo prepotente.

He vuelto a levantarme, otra vez,
entre estúpidas sensaciones, sombras okupas,
tic-tacs casi finados, distancias siderales. 

Pero me he levantado !!! 


                                       Fotografía, Malena Anguera.

martes, 14 de diciembre de 2010

El dios en el que creo.

Ese dios en el que creo, suele mostrarse ante el mundo, como uno más.
Tan mortal y vulnerable, tan de carne, hueso y deseos, como una más.
Le diferencian del común: la predisposición, la lucha,
el querer y poder y un altruismo de serie, que despiertan incluso temores.

No tiene símbolos, los detesta. 
Ni fervientes seguidores, es el quien sigue. 
No camina sobre las aguas, teme ahogarse. 
Ni ofrece sermones en las montañas, cree en la palabra.    
No requiere sacrificios, ni delirantes penitencias.
Ni tesoros, ni plegarias , ni palacios donde escenificar su obra.

A ese dios en el que creo, lo encontrarás desescombrando Port- au- Prince.
Deteniendo un ballenero, en las aguas del Antártico.
Empujando la silla de Miquel, para que pueda ver el mar.
Deletreandole a Elina su nombre, en una pared de Cabo Verde.
Combatiendo contra el olvido, junto a los desheredados de otros dioses.

Ese dios en el que creo, suele mostrarse ante el mundo, como uno más.
Tan mortal y vulnerable, tan de carne, hueso y deseos, como una más.

Fotografía, Lídia Sender.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Bar " Las guindas ".

Se dibujaba a si misma, en las servilletas de los bares.
Labios de amapola, coronados con dos lunares. 
El pelo como la Hayworth, las olas de los mares,
los ojos negros y grandes, como las lunas de Marte.

Intentando planeos, matábamos las tardes.
Juan Gaviota, dirigía desde el aire.
Creíamos que el suelo, era para los cobardes,
aún lo creemos...pero ahora, revisamos los detalles.  

A Lourdes Sánchez.


Google.

martes, 7 de diciembre de 2010

Tarde de invierno.

Esta, puede que sea una más de esas estúpidas y desapacibles tardes de invierno, en las que el escueto todo y la nada -delirantemente-, barajan las escasas probabilidades que tengo, de conseguir la clemencia de tu cuerpo desnudo, del calor de tus favores.
Pero continúo imaginando !
Sobre la mesa, en el sofá, la cama, la alfombra, el ascensor, la centrifugante lavadora  ...
sobre la nada, sobre el escueto todo.



viernes, 3 de diciembre de 2010

Polvo de hadas.

Tal vez, entre el hombre y la magia, descubras algo:
Hojas de ruta, esquemas, indicios, deseos, conclusiones.

En las líneas de la mano y el iris de los ojos, veas algo:  
Mapas de piratas, polvo de hadas, niños perdidos, países remotos.   

En el poso del café y las cenizas del cigarro, leas algo: 
Epitafios en verso, cartas de amor, poemas malditos.

De ser así, disimula, no lo digas, no lo airees;
quiero que sea el destino, quien me busque y me encuentre.  

 Fotografía, Carme Gotsens.