domingo, 28 de noviembre de 2010

Este amor.

Sin aditivos, conservantes, ni colorantes,
natural y hecho a mano...este amor me puede.
Retro-alimentándose, sin baterías, ni cables,
respetuoso y limpio...este amor, me puede. 
Auto-suficiente, reciclado, de aire libre,
solidario y complaciente...este amor me puede.

Este amor, puede conmigo y con todo lo que conllevo. 

                                              Ilustración, Damas Art.


jueves, 25 de noviembre de 2010

Quien no tiene un sueño.

Abre la ventana, como si cualquier cosa, 
mira a ninguna parte, porque no ve.
Enciende la radio, pero no oye,
poco le importa, si no va con él.

La corbata le oprime, tampoco siente,
desayuna rutina, mojada en café,
Se encoje de hombros, es por costumbre, 
baja las escaleras...son menos diez.

Abandona la casa y ya frunce el ceño,
se delata a si mismo, quien no tiene un sueño.


Fotografía, Google.


martes, 23 de noviembre de 2010

Burdel de Bombay.

Pacientemente rebaña el plato con el dedo y antes de llevárselo a la boca, 
recuenta de memoria los pocos y cada uno de puñaditos de arroz del alma que le ha regalado el día.


Aquel hombre la mira, élla relame su dedo y acepta la propuesta.








Ilustración de Isabel María González, inspirada en el microrrelato.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Día de limpieza.

Bajaré al sótano de lo que fue, solo,
sin memoria, ni conciencia que me ladre. 
Este jodido síndrome de Diógenes sentimental,
comienza a hacer estragos, en el presente más presente.
Apenas queda espacio para el hoy y
el futuro, me reclama un lugar para instalarse.
Lo que en su día sucedió, archivado por momentos.
Lo que está ocurriendo, seleccionado por detalles. 
Lo que pueda pasar, tendrá su sitio.
Hoy, tengo día de limpieza...no me busquéis en casa. 


Fotografía, Colita.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

in memoriam.

Alzaba la botella, como un cáliz,
sonaba Camarón, por peteneras,
la barra americana, un santuario,
lloraban junto a él, las camareras.

Seis días, le duró la borrachera,
sumados a los dos del velatorio,
semana y pico de homenaje,
y no conserva, ni el recordatorio.

Dejaron la legión, el mismo día,
librándose de un consejo de guerra,
la cabra, declaraba a su favor,
aún sigue enamorada y les espera.

No se dejó ni uno de los bares,
se hizo el "vía crucis", solateras,
en cada paradita, el mismo brindis , 
! peazo de cabrón, que bueno eras !

                                                                                      Fotografía, Fab Llanos.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Revulsivo.

Ella,  fue la toalla que arrojan al ring, la oportuna campana, 
la cuenta de protección, cuando se daba por vencido.
Rendido y desarmado -como aquel ejército-, esperaba solo,
solamente esperaba, a un lado del camino.

Surgió, de entre el sonido de un tren que se marchaba,
tal vez, el último en pasar por su apeadero. 
Le apresuró, el argumentaba cobardía y cansancio,
ella, coraje y fuerza...lo cogieron.   
  
 ...ahora vive en su casa, se acuesta en su cama,
utiliza su peine, se mira en su espejo,
le deshace el poema, disimula sus canas,
ni quiere, ni deja, que se haga viejo.


Ilustración, Perico Pastor.

martes, 9 de noviembre de 2010

Bulería.

Presiento, que a la hora de las brujas,
la noche, va a pillarnos al descuido y
en uno de esos momentos de locura,     
intentará juntar, mis labios con los tuyos.

Que querrá ir más allá y a mis torpes manos,
les dará la gracia, el don del alfarero y
pretenderá, que las deslice por el barro,
de arena limpia  y agua clara, de tu cuerpo.

Pero aún habrá más, vendrá una luna,
grande, casi tanto como el cielo y
entre su luz, mi deseo y la fortuna, 
harán que sea real, lo que presiento. 

Muy mal, se me tendrían que dar la noche y la fortuna,
si  de entre todas mis quimeras, al menos, no cae una.

                                    Vicente Amigo.(Fotografía, Google)

viernes, 5 de noviembre de 2010

Corazón de mar.

A Quique Barrionuevo, corazón de mar.

Yo pongo la cerveza, tú compra los gusanos,
coge la caña de tu padre, la que nos traía suerte.
Como siempre a las cuatro, hermano.

El puerto, el olor del petróleo sobre el agua, tu corazón, la mar...

Nunca pensé que la puta muerte, tuviese tanta prisa con alguno de nosotros. 
Que miserable !
Que salvaje !
Que dolor más grande !