martes, 31 de agosto de 2010

Variaciones a un poema de Margaret Atwood.


Historias reales (Margaret Adwood)

Apuntes para un poema que nunca se podrá escribir.

Ver con claridad los hechos de este mundo/ es ver a través de las lágrimas;/ ¿por qué decirme entonces/ que mis ojos no ven bien?

Ver claramente y sin estremecerse/ sin apartar la vista,/ esto es una agonía, como tener los ojos abiertos/ a cinco centímetros del sol.

¿Qué ves entonces?/ ¿Es un mal sueño, una alucinación?/ ¿Una visión?/ ¿Qué es lo que oyes?

La cuchilla atravesando el ojo/ es una detalle de una vieja película./ Es también una verdad./ Dar testimonio es tu deber.

Variaciones...

Defendamos pues con lágrimas, lo que veamos.
Apartar la vista, estremecernos, jamás ! Agonicemos si acaso !
Pero hagámoslo juntos.Yo abriré tus pupilas, abre tú las de ellos.
Veamos lo que veamos, oigamos, lo que oigamos, soñemos, lo que soñemos.
Hasta que la verdad, nos llame a ser testigos.

sábado, 28 de agosto de 2010

Casi siempre en verano.




















Micaela, hizo un altar, con tu foto y un escrito, que tuvieron a bien enviarle.
Una escusa podrida, un escueto relato, del que recuerdo el final:..."así pues, damos a su hijo, desaparecido en combate".


En casa, y casi siempre en verano,
los mayores hablaban con rabia del Ebro,
de biberones y quintas, de una última carta...yo no entendía nada.


Ayer, otra vez en verano, los que quedan de entonces, refugiados esta vez en el vino, vivos como rojas rosas, se veían con fuerzas, para excavar con sus manos, tu cada vez más profunda fosa.













martes, 24 de agosto de 2010

A mis 14.

Diseñaba castillos, en la brisa amable del Barrio Chino.
Llegué a construir alguno, más allá del espacio, donde la infancia despide a los niños, en el que todas las prisas son pocas y sin vergüenza, soñamos.
Más que sueños, espejos en los que quería reflejarme.
Películas de aventuras, sobre una pantalla enorme, yo era el chico en todas ellas, modestia aparte, éramos yo, y yo, y yo....y mis catorce.












                                                                                  


viernes, 13 de agosto de 2010

La Cantina da Lua.

Quedaron en verse cualquier día, a cualquier hora,
en un futuro sin concretar.
En el momento oportuno, el uno buscará al otro o
el otro buscará al uno, en un mismo lugar.

Darán cien vueltas al cielo, haciendo acopio de años,
de historias, de amores, de vidas, para contarse.
El uno todo esperanza, el otro todo ternura,
en La Cantina da Lua, quedaron para encontrarse.
A Iosu Bilbao y su sueño.

domingo, 8 de agosto de 2010

Entre otras cosas.


El viajero, se detuvo en la frontera,
en el límite carnal de aquella diosa,
por la que puso rumbo a la quimera,
al llegar el otoño, entre otras cosas.

Entre otras cosas, deseables y soñables,
consecuencia de carencias y fatigas,
de la fidelidad, del juramento inquebrantable,
de esos compromisos, que se aceptan de por vida.

Repasó todo el trayecto, contrariado,
revisando itinerarios, equipaje y las dudas,
quiso saber, en que punto había fallado
o si falló su libertad, no muy hecha a la aventura.





jueves, 5 de agosto de 2010

Quiromancia.


El viejo director de teatro, llegó a la conclusión,después de leerle las líneas de la mano;
de que el día en que supiera exactamente,
 lo que quería hacer con su vida, sería un triunfador.
Treinta años después, se revisa las palmas cada mañana y continúa dándole vueltas al futuro.

domingo, 1 de agosto de 2010

Del sueño y la memoria.






















...y entonces, aparece despacio,
entre la complicidad del sueño y
la memoria.

Revienta la noche, rompe el silencio,
llena de luz y alboroto, el oscuro lugar, donde reposa.
Donde el olvido,se niega a bailarle el agua al recuerdo, 
donde el recuerdo, baila al compás de los sones que arrastra su agua.

Se le muestra insolente,
descaradamente provoca su insomnio,
hasta verlo despierto,
para luego marcharse.


Fotografía, Lídia Sender.