jueves, 18 de febrero de 2010

...porqué no, un negroni?


Frente al teatro, hay un barecito encantador, por dimensión y ambiente.
Alguna noche, cuando no tengo absolutamente nada mejor que hacer,
me gusta esperarla, sentado en el taburete más próximo a la puerta,
viéndo así en preferéncia, como el rótulo de neón, me guiña su nombre, cada cinco segundos.
Es Bijoux -el barecito encantador-, más que Bijoux, Fernando, el mejor barman que Barcelona ha conocido, desde que la inventaron los romanos.(Disculpenmé, sra. Boadas, Joanra, Javier...)
Altiva elegáncia pasada de moda, aunque envidiable, tez blanquecina, acerada,chaquetilla amarillo-blanquinosa o blanco-amarillenta, como prefieran.
Cuello de camisa, a juego con la chaquetilla, tal vez en otra tonalidad, pero eso si, más arrugado y pajarita, ligeramente ladeada hacia el lado izquierdo.
-Buenas noches, caballero. Que, a recojer a la señora?
-Ya ves Fernando, hoy toca. Y tu que tal estás?
-Por aquí, como siempre, con estos fríos del carajo más paraditos, pero como siempre. Que va a ser?
-Ni idea amigo, no tengo ni idea.
-Permítame confeccionarle, dado que no le veo con muchas luces en la noche, un combinado, que a estas horas, se aleja de todo convencionalísmo y protocolo.Un negroni.
-Que bien conoces a la gente Fernando, de no ser por ti, ahora estaría esperándola, sin compromiso alguno, sentado en el sofá de casa.
Porqué no, un negroni?

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